No es ninguna novedad que en la ciudad de Neuquén el costo de vida resulta elevado para los bolsillos de los vecinos y vecinas. Sin embargo, la cuestión adquiere un matiz más interesante y hasta revelador cuando se lo compara con otras regiones de características similares en términos de recursos, como el estado de Texas, en Estados Unidos.
La comparación entre Texas y la provincia del Neuquén es particularmente pertinente, ya que ambas están fuertemente vinculadas a la actividad petrolera. En las dos se desarrolla explotación no convencional mediante fractura hidráulica, aunque en Texas esta actividad tiene mayor escala y una trayectoria más prolongada. Asimismo, en ambos territorios operan las mismas grandes empresas internacionales y proveedores de servicios especializados.
Tanto Texas como Neuquén pueden considerarse “corazones energéticos” de sus respectivos países. No obstante, el impacto laboral del sector petrolero difiere significativamente: en Texas representa apenas el 3,5% del total del empleo, mientras que en Neuquén supera el 12% de los trabajadores vinculados directamente a la actividad.
Esta diferencia pone de manifiesto que Texas posee una economía diversificada. En contraste, en la provincia del Neuquén, el petróleo tiene un peso determinante: representa alrededor del 65% del Producto Bruto Geográfico, aporta en promedio más del 40% de los ingresos totales del Estado provincial en los últimos años y concentra aproximadamente el 90% de las exportaciones.
Tanto el gobierno provincial como los principales medios de comunicación de la región dieron a conocer, no hace mucho tiempo, que Neuquén lidera los salarios en Argentina, con un promedio neto de $2.716.975. Este dato merece una explicación. El salario promedio (media aritmética) es el cálculo más habitual: se suman todos los salarios y se dividen por el número total de personas. No obstante, cuando existe una fuerte desigualdad —como ocurre entre el personal jerárquico del sector petrolero y los empleados públicos municipales, por dar un ejemplo-, la presencia de salarios muy altos en un grupo reducido puede distorsionar el resultado y volverlo engañoso. Este es precisamente el caso. Por ello, he optado por considerar el “salario medio” tanto para Neuquén como para Texas. Este se obtiene ordenando los salarios de menor a mayor y tomando el valor central. De esta manera, refleja mejor lo que percibe un trabajador “típico”, ofreciendo una referencia más cercana a la realidad.
Obviamente las diferencias también se evidencian en los ingresos de las y los trabajadores. Mientras que en Texas el salario mediano ronda los 5.000 dólares mensuales, en Neuquén se ubica en torno a los 1.285 dólares (1.800.000 pesos). Sin embargo, la brecha no es tan marcada en el costo de la canasta básica alimentaria: en Texas asciende a unos 750 dólares mensuales, frente a aproximadamente 619 dólares en la provincia. Incluso, productos como la carne vacuna, el azúcar y la leche resultan más económicos en el estado texano. Aun así, la diferencia se vuelve contundente al analizar qué proporción del ingreso se destina a la alimentación: en Texas representa cerca del 15% del salario promedio, mientras que en Neuquén alcanza casi la mitad (48%). Algo similar ocurre con los combustibles: llenar el tanque de un automóvil resulta más costoso para un neuquino, con un precio que supera en más de un 40% al de Texas (1 dólar frente a 1,40 dólar por litro).
En materia de vivienda, alquilar una propiedad de 100 m² en la zona céntrica de Austin —capital de Texas- ronda los 1.800 dólares mensuales. En la ciudad de Neuquén, los valores tienden a equipararse con esa referencia, por lo tanto, un salario mediano está 300 dólares más bajo que el valor de un alquiler familiar promedio.
En cuanto a los servicios, el costo de la electricidad en Austin es comparable al de Neuquén, con un valor cercano a 0,14 dólar por kWh. No sucede lo mismo con el gas domiciliario: en Neuquén resulta más caro que en Texas 3 dólares frente a 2,70 dólares por MMBTU) y, además, el consumo es entre 10 y 15 veces mayor debido a las condiciones climáticas.
Si la comparación se extiende a otras provincias no patagónicas, las diferencias en el costo de vida también son notorias: la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) para un hogar tipo (cuatro personas) resultan entre un 25% y un 50% más caras en Neuquén.
El encarecimiento de la vida profundiza la brecha de desigualdad, acelera la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, y expande la marginalidad en nuestra sociedad. La escasa diversificación económica reduce las oportunidades laborales y contribuye a la precarización del empleo y de las condiciones de trabajo.
En este contexto, la ausencia del Estado nacional —sumada al acompañamiento del gobierno provincial a las políticas implementadas por Milei- refuerza este escenario: pobreza y precios altos de los bienes fundamentales, son dos caras de una misma moneda, que lejos de ser atribuibles a “causas naturales”, es la resultante inequívoca de una política de Estado.
