“¡Qué verde era mi valle!”. La frase la decía mucho mi papá, nacido y criado en Allen. La decía, lógicamente, cuando llevaba la primavera en el valle, pero también cuando pasábamos por una casa pintada de verde, cuando alguien se ponía una remera verde o ante cualquier escena cotidiana donde predomina ese color. Me acostumbré a escucharla y nunca me había preguntado por el origen hasta estos días, en que se proyectó el documental Qué perforado está mi valle producido por Revista Crisis junto con el Observatorio Petrolero Sur.
Es interesante porque viene de una película norteamericana de 1941 que lleva ese título, que a su vez lo toma de un libro homónimo de Richard Llewellyn. Dirigida por John Ford, cuenta la historia de una familia trabajadora de un pequeño pueblo minero de Gales que se enfrenta a los cambios de su época: la mina deja de ser productiva y llega el desempleo, aumenta la conflictividad social, algunos integrantes de la familia se van del pueblo en busca de un mejor porvenir, entre otras peripecias. La película fue multipremiada con cinco Oscar y es un clásico del cine norteamericano. Disculpen mi ignorancia.
El documental Qué perforado está mi valle cuenta el impacto del fracking en localidades del Alto Valle de Río Negro y Neuquén y, de algún modo, también habla de las transformaciones de las comunidades que habitan esas ciudades que crecieron por la fruticultura, de la mano del ferrocarril y del canal de riego, y en la última década vienen sufriendo la caída de la actividad en paralelo al avance del extractivismo del gas y del petróleo.
El documental Qué perforado está mi valle cuenta el impacto del fracking en localidades del Alto Valle de Río Negro y Neuquén y, de algún modo, también habla de las transformaciones de las comunidades que habitan esas ciudades”
El documental es valioso porque recupera la historia de la región. Con imágenes tomadas por un dron, muestra la confluencia de los ríos, las chacras, la barda. Los realizadores entrevistan a chacareros y peones rurales, a trabajadores golondrina que vienen de provincias del norte a hacer la temporada. Con testimonios, cuentan el contraste de vivir en Añelo sin gas y con servicios deficientes, o el problema de los trabajadores que cobran sueldos promedio pero pagan bienes y servicios como petroleros.
Un joven Lef Nahuel, en imágenes de archivo, cuestiona el pasivo ambiental que deja la actividad hidrocarburífera. “La rentabilidad de ellos es la contaminación que nos dejan acá”, resume ahora el referente de la Confederación Mapuche del Neuquén, luego de plantear que el extractivismo, la actividad que ha transformado la matriz productiva en la región, sólo es posible si las empresas que la llevan adelante y se enriquecen, no se ocupan de remediar el saldo negativo que esa misma actividad genera.
En contraste, el ministro de Planificación, Modernización e Innovación de Neuquén, Rubén Echeverry, entrevistado para el documental, explica el problema desde una perspectiva más blanda: “El riesgo cero no existe, de lo que se habla es de gestionar el riesgo”, afirma, buscando atenuar el impacto desde el discurso, mientras las torres se levantan a metros del lago Mari Menuco.
Una contradicción que habla de una época
El documental habla de las contradicciones que habitan personas que viven en el Valle que, conscientes de los perjuicios que deja la actividad, aspiran a conseguir un trabajo en la industria hidrocarburífera para “salvarse”. ¿Quién no quiere entrar o que su hijo agarre un laburo en alguna empresa y, tal vez, salve a toda la familia? ¿Quién no cae en esa trampa?
Al mismo tiempo y con detalle, cuenta la lucha que en 2013 protagonizaron los habitantes de Allen para impedir el avance de la fractura hidráulica, en una localidad que todavía, pese al avance del negocio inmobiliario y la crisis de la producción frutihortícola, permanece rodeada de chacras. Movilizaciones populares y de asambleas socioambientales a la cabeza, lograron instalar el tema en el Concejo Deliberante, que finalmente votó una ordenanza para prohibir el fracking en el ejido urbano de la localidad.
La ordenanza 046/2013 fue declarada inconstitucional por el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, que consideró que el gobierno provincial tiene la “competencia exclusiva” para legislar sobre sus recursos que se encuentran bajo tierra. El documental muestra también cómo los gobiernos nacionales de distinto signo político que se sucedieron desde el descubrimiento del potencial de Vaca Muerta durante la gestión de Cristina Fernández, pasando por Mauricio Macri, Alberto Fernández hasta llegar a Javier Milei, tienen un punto en común: la política extractivista no se toca.
¿Quién decide entonces sobre el destino de los pueblos del Valle? ¿Qué grado de soberanía tienen hoy sus habitantes? ¿Cuáles son las consecuencias de truncar desde el poder político, económico y judicial la acción colectiva de una comunidad? No solo los libertarios debilitan el sistema democrático. Estamos en una época en la que la conducta que prima es la de priorizar lo propio, lo individual, salvarse sola, o solo, donde el otro se volvió ajeno o desconocido, donde la política se desconectó de las demandas reales. “¿De dónde ‘bajan’ las personas que usan la frase ‘bajar al territorio’?”, leí hace unos días en la cuenta de Diseño en frases. Hay que bajar al territorio (perforado).
