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ENTREVISTAS

“Contratar a Palantir es garantizar el seguimiento y la vigilancia de la población”

¿Quién es Peter Thiel? ¿Qué es Palantir, la empresa que lidera? ¿A qué vino a la Argentina y para qué se reunió con Javier Milei? La docente, productora y comunicadora, autora de “El arca de Milei”, Valeria Di Croce, dialogó con Intempestiva y respondió estos interrogantes que dejó la reunión del magnate tecnológico con el presidente argentino.

Para Di Croce, Thiel “no crea empresas sólo en función de hacer dinero” sino que “sus empresas tienen un sentido filosófico e ideológico de destruir a la política, apropiarse de los estados y convertirlos en sus clientes”. En esa línea, explicó cómo funciona Palantir, que ofrece el entrecruzamiento de datos que sirven a los estados en términos de tecnología bélica y aplicada a la seguridad nacional, y Paypal, otra empresa que quita a los estados el monopolio del control del dinero circulante. 

“La tecnología que ofrece Palantir le sirve a un gobierno como este y consolida la mirada de un Estado que no es democrático, con tecnología de vigilancia y de control, algo que iría de la mano con un modelo económico que cada vez es más tendiente a expulsar trabajadores y a empobrecer a su población”, apuntó.

–¿Quién es Peter Thiel? ¿Para qué se reunió con Javier Milei?

–La mayoría resume el perfil empresarial: creó Paypal y es el dueño de Palantir. Pero es más que eso. Estudió abogacía en (la Universidad de) Standford –que es de donde salieron la mayoría de estos magnates tecnológicos vinculados al capitalismo de plataformas-, y estudió Arte. En el caso de Alex Karp, que es su socio, estudió Filosofía e hizo su tesis doctoral en Frankfurt, Alemania. Es decir que ninguno de los dos es un desarrollador, o sea, no es un creador de aplicaciones, no es ingeniero, como es el caso de Elon Musk, que produce tecnología en términos industriales. Su particularidad es que no crea empresas sólo en función de hacer dinero sino de una filosofía de un Estado y de un nuevo orden mundial. Sus empresas tienen un sentido filosófico e ideológico de destruir a la política y apropiarse de los estados y convertirlos en sus clientes. Él dice: ¿cuáles son las dos cosas sobre las que los estados tienen el monopolio? Por un lado, el funcionamiento de la economía a partir de la moneda, por eso existen los bancos centrales. Por otro lado, el manejo y uso de la fuerza. Treinta años después, con Palantir, le ofrece a los estados que son sus clientes el uso de la fuerza digitalizado en términos de tecnología bélica de precisión y también fomenta las criptomonedas y el desarrollo de la economía. Cuando crea Paypal lo hace con el objetivo de quitarle a los estados nación del mundo la posibilidad de regular su economía porque si tenés una economía digitalizada que el estado no puede controlar, el estado deja de tener la posibilidad de saber cuánto dinero circulante hay, quién lo tiene, para qué se usa. Por el contrario, él tiene la información exhaustiva de perfiles de consumidores y esa plataforma se la vende a Ebay. Es como si fueran Mercado Libre y Mercado Pago: un modelo de negocios de una billetera virtual que digitaliza el dinero y que hace transacciones por fuera del sistema económico tradicional y la localización de la comercialización. 

En 2001, cuando ocurre el atentado a las Torres Gemelas en Estados Unidos, él junto con Alex Karp, empiezan a plantear que Estados Unidos tuvo un problema de seguridad, no porque no tuvieran los datos, sino porque la mente humana no puede procesar gran cantidad de datos y darle sentido. En 2003 fundan Palantir, que no extrae los datos directamente, o sea, no es una empresa de inteligencia artificial –recién empieza a invertir en IA en 2006-. Él con una inversión del fondo de inversión para el desarrollo de tecnología militar del Pentágono, de la CIA, junto con Karp, juntan todas las bases de datos existentes, desde bases militares, inmigración, asistencia social, de redes sociales (es el primer inversor de Facebook) y hacen entrecruzamiento de datos. Lo que les dan a los gobiernos es una especie de tablero que les permiten tomar decisiones con precisión, que van desde definir cuáles son los lugares donde va a caer una bomba, identificar dispositivos militares, hasta saber a cuántas personas hay que vacunar. 

Peter Thiel

–Estamos hablando de una empresa que tiene más poder que el propio estado de Estados Unidos.

–Exactamente. Ese fue el objetivo inicial de la empresa. Palantir tiene dos empresas de software, que son Gotham y Friendly. En una, sus clientes son los gobiernos y las administraciones estatales, y en la otra son los privados: se los vende a empresas de logística, de aviación… y, a la vez, les absorbe los datos. Además, genera una dependencia. La novedad más reciente de este modelo en un contexto civil, no de guerra, es para el uso de la policía de Estados Unidos ICE, que es la policía que detiene inmigrantes.  A través de una aplicación, cruza tus datos migratorios, con tus datos sobre el sistema de salud, tus datos relacionados a si pedís comida, si tenés una cuenta bancaria, y le avisa a ICE dónde estás. Te tomás un Uber o el transporte, te geolocaliza y le comunica a ICE adónde estás para que te vayan a detener. Ese es uno de los usos que las aplicaciones que diseña Palantir le provee a los estados. Así como le provee al Pentágono, le provee al Estado de California, de Carolina del Norte. No sólo negocian con el estado nación. Francia, Ucrania, Israel por supuesto, tienen contratos con Palantir. Alemania en su momento intentó hacer un contrato pero hubo una oposición muy fuerte de la sociedad civil que entendió que eso no debía ser así porque es una vulneración absoluta de la privacidad de los datos y es el fin de la democracia en tanto la entendemos porque también ellos tienen otras empresas. Por ejemplo, a partir de tus patrones de conducta y del entrecruzamiento de datos, como una película distópica, lo que hacen es adelantarse a tus acciones delictivas. Entonces, por ejemplo, no cometiste un delito pero te detienen preventivamente porque dicen: todas tus conductas nos hacen concluir que estás por cometer un delito, como en la película de los 90, Minority report. Vulneran fronteras, secuestran presidentes. Palantir está vinculada al secuestro de Maduro a principios de enero, le provee a Estados Unidos todos los drones que están utilizando en Medio Oriente. Hacen desarrollo de Inteligencia Artificial cruzada porque son una empresa de software pero se sabe que a partir del contrato de El Pentágono con todas las empresas de tecnología (Amazon, Microsoft, Open IA, Facebook, Meta) lo que hicieron es iniciar como una carrera entre todas esas empresas y el Pentágono y el ministerio de Defensa probaban esta tecnología. Quien conduce todo ese desarrollo de tecnologías es Palantir y lo que apareció a principios de este año es que Palantir había utilizado Cloud, que es la IA de Antropic, para detectar dónde estaba ubicado Maduro y secuestrarlo. Ahí terminó el CEO de Antropic advirtiendo que no era ético que no hubiera una intervención humana en el uso de estas tecnologías. Lo cierto es que eso ya lo están haciendo.

–¿A qué vino Thiel a Argentina? ¿Vino a firmar un acuerdo para prestar servicios al Estado o a hacer otro tipo de negocios?

–La empresa tiene varios desarrollos, desde el cuidado de fronteras hasta la interpretación de datos. El sentido mismo de la empresa es ofrecerle a los gobiernos su tecnología para poder gestionar. Entonces podrían decir mañana que, por ejemplo, el ministerio de Salud de (Mario) Lugones va a implementar esta tecnología para facilitar la toma de decisiones. El problema es qué resulta después de esa base de datos porque la tecnología de Palantir sirve para todo pero se apropia de las bases de datos –escolares, médicas, de inmigración, de la secretaria de inteligencia. Entonces una vez que sos cliente de la empresa, es muy difícil que después los puedas sacar. No por nada Estados Unidos tiene contratos con ellos por treinta años. La tecnología que ofrece Palantir le sirve a un gobierno como éste y consolida la mirada de un Estado que no es democrático, con tecnología de vigilancia y de control, algo que iría de la mano con un modelo económico que cada vez es más tendiente a expulsar trabajadores y a empobrecer a su población y, ante la posibilidad de protestas, tener este tipo de tecnologías de control de conductas y comportamientos al gobierno le serviría. 

Pero para mí el riesgo más grande tiene que ver con que estas tecnologías se basan en una pirámide que tiene varias capas y no funcionan si una de esas capas no está cubierta. La base es la energía, necesitan mucha energía para alimentar los servidores. Lo segundo son los chips de tecnologías que producen empresas como NVIDIA. Tercero, necesitan centros de datos, después generan los modelos de lenguaje –Open IA, Gemini, Cloud- y después se generan tokens y las criptomonedas, por ejemplo, que son las unidades resultantes de esos modelos de lenguaje, la respuesta al prompteo. Argentina no tiene fabricación de chips, no tiene modelos de lenguaje propios y, por ende, no tokeniza. La única posibilidad que se me ocurre del interés de estos empresarios en Argentina es la de proveer energía y proveer los grandes territorios donde instalen los centros de datos. Si pensamos en cuáles son las últimas leyes impulsadas por el gobierno, como la Ley de Glaciares, la discusión de la ley de Tierras, el RIGI –que favorece especialmente a las mineras y a las empresas energéticas-  el cuadro de situación refleja un poco que el camino es ese. Es la reprimarización de la economía en función de estas empresas tecnológicas.

Si pensamos en cuáles son las últimas leyes impulsadas por el gobierno, como la Ley de Glaciares, la discusión de la ley de Tierras, el RIGI –que favorece especialmente a las mineras y a las empresas energéticas-  el cuadro de situación refleja un poco que el camino es ese. Es la reprimarización de la economía en función de estas empresas tecnológicas”.

Para mí, el dato es que en la reunión que Milei tuvo con Thiel, el único funcionario que estaba presente era el canciller Pablo Quirno. Quirno estuvo en febrero de este año en Estados Unidos en una reunión convocada por Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, para firmar un acuerdo de minerales críticos –el cobre, las tierras raras- y Argentina lo que le garantizó en ese momento a Estados Unidos es la exclusividad de proveerle las materias primas necesarias y de no comercializar con la competencia, que es China. Pensemos que Thiel no es un diplomático, no viene en representación de un Estado. Entonces, ¿cuál es la explicación para que el canciller Quirno esté sentado ahí? La explicación que encuentro es que él ha sido el nexo, con JP Morgan, el capital financiero, con todo lo que tiene que ver con las inversiones para los minerales críticos y con la firma del acuerdo comercial con los Estados Unidos. Hoy Palantir es la empresa a nivel global, en occidente y siempre ha sido como el monje negro de Silicon Valley, el que organiza el vínculo entre estos tecnológicos mil millonarios y la política de Washington. Esté o no Trump, Thiel ya tiene contratos por años con el Pentágono y es la empresa que hoy le garantiza a los Estados Unidos que no mueran soldados norteamericanos en una guerra que están llevando a cabo a partir de tocar botones a la distancia y que la inteligencia artificial decida cuáles son los blancos y a quién hay que matar.

–¿Crees que nos están llevando hacia un nuevo orden mundial? Ellos hablan de una república tecnológica.

–Yo creo que sí, de hecho, creo que ellos han sido parte. Ellos dicen “estamos viendo que el mundo está cambiando”, pero se lo han propuesto hace años. Horadar las instituciones democráticas para controlar las conductas de la población, para intervenir en términos de tecnología en las decisiones de la ciudadanía, y despreciar la política en términos de quitarle a la política la posibilidad de imaginar un futuro: siempre Thiel se pensó como el arquitecto de ese nuevo orden mundial. Si uno piensa que esto son empresarios nacidos a la luz de una ruptura del orden mundial que implicó el 11 de Septiembre y que en ese momento la sociedad norteamericana se volvió mucho más paranoica en términos de seguridad nacional y permitió una serie de excepciones, la idea de estado de excepción donde se vulnera la privacidad en función de supuestamente garantizar la seguridad de la ciudadanía. Hoy los 10 tipos más ricos del mundo están vinculados a esas empresas que le proveen esa tecnología de guerra aplicada a la vida cotidiana de la gente. Entonces, no sé si es que estamos ante un nuevo orden mundial, sí creo que ellos se han encargado de que así sea. Desconocen a la ONU, a los organismos internacionales, al derecho internacional, proponen destruir todo lo que no cumpla con el modelo judeocristiano de occidente que ellos defienden. El manifiesto es el resumen de La República Tecnológica, que es el libro de Alex Karp. Ellos ahí son muy claros, llaman a decir es mentira que somos todos iguales, hay naciones más débiles que no se desarrollaron y no tenemos por qué tenerlos en cuenta. Están diciendo que hay países que vamos a ser colonias digitales y ellos se van a encargar de ser los imperios tecnológicos. Esa es su idea. El problema es qué lugar ocupa Milei en esa relación, que no parece ser una persona que diga voy a defender el territorio y la población argentina, sino más bien todo lo contrario.

Horadar las instituciones democráticas para controlar las conductas de la población, para intervenir en términos de tecnología en las decisiones de la ciudadanía, y despreciar la política en términos de quitarle a la política la posibilidad de imaginar un futuro: siempre Thiel se pensó como el arquitecto de ese nuevo orden mundial”.

–Pareciera un poder que está por encima, incluso, de Estados Unidos.

–Yo creo que todos nos hemos dado cuenta que esos mil millonarios son más poderosos y tienen una capacidad de intervenir en la realidad mucho más grande que los gobiernos, pero también es cierto que el crecimiento de esas empresas se ha dado al calor de los Estados Unidos. De los 10 hombres más ricos del mundo, nueve están vinculados al capitalismo de plataformas y ocho son norteamericanos. Hay una homogeneidad en el origen de estos empresarios que, también lo que están haciendo frente a la decadencia de un capitalismo industrial que ya no contiene a la mayoría de la población del mundo, es apropiarse de ese nuevo capitalismo tecnológico que genera grandes ganancias, que en proporción requiere del diez por ciento de los trabajadores que requerían las grandes empresas industriales. Uno ve que Estados Unidos en términos bélicos lo que está haciendo es secuestrar a presidentes que están parados sobre las mayores reservas petroleras del mundo y reclutar presidente como Milei, que no los someten, sino que se ofrece voluntariamente en un contexto de absoluta dependencia económica por el endeudamiento que tiene la Argentina con los organismos de crédito internacionales y con el propio Estados Unidos. Entonces, para mí, son protagonistas pero necesariamente conforman una alianza estratégica. Por eso no me parece menor que mencionen el Proyecto Manhattan que fue en los años 40 el desarrollo tecnológico que le permitió a Estados Unidos terminar con la guerra mundial. Si ellos tienen la capacidad tecnológica de imponerse al resto del mundo van a, seguramente, proveerse de las materias primas y de la energía necesaria, y el reordenamiento del mundo va a depender de cómo se posicionen China, Rusia. Los únicos dos estados que de otras maneras y tal vez con un posicionamiento hacia el interior de sus países mucho menos democrático a los ojos de occidente, entonces te dicen “vas a terminar como china que son comunistas”. Bueno, por lo menos el Estado todavía regula el trabajo en pos de ese capital, algo que no se propone hacer Milei ni ninguno de los estados semicoloniales que promueven los Estados Unidos. Eso es lo que se está disputando hoy.

–Te preguntaba si vamos hacia un nuevo orden internacional porque claramente lo que se está atacando es al sistema de democracias liberales y quería preguntarte cómo ves la relación entre la reunión de Thiel con Milei y la prohibición del ingreso de los periodistas acreditados en Casa Rosada para cubrir ese evento. ¿Van de la mano?

–A mí me cuesta mucho ponerme en la cabeza de Milei. Él está siendo más thileísta que el propio Thiel en términos de que por ahí no le piden tanto. Hoy discutía con un colega porque quería hablar de la casa que se compró de no sé cuántos millones y a mí me parecía anecdótico porque son tipos que no van a hoteles, porque su privacidad sí la conservan. Sí creo que estamos en una crisis de democracias liberales pero que viene de hace muchos años, no es que la generaron ellos. Aceleraron el proceso de degradación de democracias que ya estaban limitadas. En Argentina tenés la proscripción de la principal líder opositora, presidenta del PJ; tenés un Poder Judicial que restringe libertades constantemente y que no acciona en función de ser un contrapeso del resto de los poderes, y yo creo que lo de los periodistas en Casa Rosada es una doble acción por parte del Gobierno. Por un lado, correr el eje de la discusión. O sea, es más fácil generar ese ruido, estar discutiendo sobre si tenían que entrar o no los periodistas, cosa que es simple: sí, tiene que entrar la prensa porque es un derecho constitucional. Tiene que intervenir un fiscal o un juez y dar la orden de que tienen que entrar. Como eso no pasa, estamos discutiendo por qué lo hace. Yo creo que la degradación de la democracia en Argentina se acelera porque también se aceleran los tiempos de Estados Unidos en términos electorales y en términos de competencia global en la carrera tecnológica. Argentina está funcionando como una semi colonia donde no es independiente en términos económicos y no es soberana en términos políticos. Argentina ocupa un lugar en ese nuevo orden mundial que proponen las grandes potencias donde nos tocaría ser colonia digital, pero eso ya implicó que haya una democracia no plena. Desde la detención de referentes políticos, desde lo que sucede en los tribunales con los empresarios. No hay una democracia plena, porque si no creemos que se dirime la democracia en el ingreso o no de trabajadores de prensa a Casa Rosada. 

Para mí siempre hay una sobreactuación del caos de Milei para que hablemos de eso para que no podamos profundizar en quién es y por qué está acá Thiel. Porque la verdad es que él lo recibe como jefe de Estado, si no lo hubiera recibido en otro lado. Entonces, correspondería que el acto de gobierno siguiente a la reunión sea comunicar de qué se habló y no generar todo este manto opaco que es propio del empresario recibido pero no debe ser propio del Estado. Yo creo que el estado de derecho en Argentina está vulnerado desde el inicio de la presidencia de Milei. Pero eso es un proceso de degradación que viene desde que Macri asumió la presidencia. Lo que va pasando es que se degrada cada vez más.

–¿Se puede ligar esta visita directamente a algo relacionado al proceso electoral?

–Hay versiones que planteaban que iba a intervenir los modos electorales en términos de tecnología, de control de la población. Eso Palantir lo hace siempre. O sea, si el Estado contrata a Palantir eso va a pasar. Contratar a Palantir es garantizar el seguimiento, el control y la vigilancia de la población. Si después se concreta que además desarrolla software para las modificaciones que pretendan hacer en cuanto al diagrama electoral de 2027, no lo sé, pero tampoco me sorprendería. Esa es siempre la intención. No es una empresa que esté a favor de la democracia, es una empresa que la vulnera. Contratar a Palantir es delegar en el sector privado decisiones que tendrían que estar en manos de quienes son elegidos como representantes del pueblo. Creo que hay pedidos de informes de algunos diputados acerca de qué se habló en esa reunión. Milei no contestó nada, pero sí dijo en una entrevista en Neura que en un momento Thiel le preguntó si las reformas que estaba pensando se iban a mantener aunque él no estuviera en el poder. Milei lo contó muy contento y a mí me parece que en esa pregunta Milei debería entender que a Thiel le da lo mismo que esté él o una silla vacía.

–Me queda la sensación de que uno a nivel individual no puede hacer nada para evitar esto. No basta con dejar de usar redes sociales, por ejemplo, para que no te vigilen.

–Para no inmolarnos todos y sentir que somos cómplices de estas empresas, lo cierto es que lo que uno tiene que dejar de hacer es dejar de fingir demencia. Estas empresas existen, se vinculan con el Gobierno nacional y son el principal generador de respaldo económico. Porque si no es como la anécdota del elefante: “no mires al elefante, no mires al elefante”, y la realidad es que el elefante está ahí. Lo peor que podemos hacer es desconocer y no comprender cómo funciona. Si se compró una casa en Barrio Parque o estuvo en el Llao Llao, la verdad no le cambia la vida a nadie, es un tipo que tiene la plata para hacerlo. Lo que nos tiene que preocupar es cuál es la relación que esa empresa privada va a tener con el gobierno argentino. Y eso es lo que no sabemos, lo que es opaco hoy. Primero tenemos que entender cómo funciona, entender qué es lo que provee. Donde se vulnera la privacidad, los datos, el derecho de todos nosotras y nosotros a saber qué contrato o qué servicio le ofrece Palantir al estado argentino. Y, por otro lado, dimensionar que la discusión sobre la Ley de Glaciares, la Ley de Tierras y sobre el RIGI tiene consecuencias a futuro sobre estas empresas, su crecimiento desmedido y el poder que tienen para condicionar a los estados. Es una discusión que nos involucra a todos y todas. No es una discusión que tenemos que delegar en Milei y en Thiel en una tarde en la Rosada.

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