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POLÍTICA

Lolín, la Madre de Plaza de Mayo que sigue con las rondas en Neuquén

Lolín da una sola vuelta y luego mira cuántas otras dan al monumento de la Madre en Neuquén las personas que se acercaron a acompañar la ronda de los terceros jueves de cada mes en la Avenida Olascoaga. “No se detengan, no se detengan”, repetía junto con Inés Ragni, la Madre neuquina que falleció en septiembre del 2024, cuando jóvenes, niñeces o alguna docente se detenía para saludarlas y hablar un rato. Ahora Lolín es la única con pañuelo blanco que sigue en las rondas. Hoy, jueves 20 de marzo, la cita será de 15.30 a 16, y se va a anunciar la marcha del 24M en Neuquén.

“Inés y Beba caminan con nosotros, ellas están aquí, como Oscar y tantos otros”, dijo el jueves que tocó ronda después de la partida de Inés. Habló de la importancia de seguir en la calle con el reclamo, en estos tiempos, por el peligro de los torturadores que buscan (como se filtró en 2024 tras la visita a la cárcel de los diputados de La Libertad Avanza) continuar la condena en su casa. Uno de ellos es Raúl Guglielminetti, condenado en otras causas en el país y en Neuquén, por los secuestros de artistas, universitarias y de los jóvenes militantes del Alto Valle que fueron trasladados a Bahía Blanca sin que aún se sepa su destino final.

Durante el funeral de Inés, Lolín le recriminó haberse ido antes de tiempo, a los 96: “A mí me tocaba primero”, saludó con complicidad amorosa, como siempre se las recuerda en intervenciones y en el diálogo conjunto de dos mujeres luchadoras.

En febrero, en el último encuentro de la ronda de los terceros jueves, agregó: “Volvemos porque estamos luchando por los 30 mil, estamos buscando y nunca nos vamos a olvidar de ellos. Por eso están ustedes acá, para unirse a este pedido: caerse, levantarse y seguir caminando. Nos pasan muchas cosas: hay gobiernos que quieren volver todo para atrás y no quieren saber nada de los derechos humanos. No, acá estamos y les decimos, ‘acá no’. Les recuerdo que hay muchas Madres que también estuvieron y seguro que, aunque yo no esté, esto va a seguir, ¿verdad? Caerse, levantarse y volver a caminar”, instó.

La vuelta sobre las huellas pintadas en la vuelta alrededor del monumento es trabajosa a sus 99 años, pero ella insiste en caminar el tramo. El tercer jueves de diciembre fue la primera vez en mucho tiempo, en que Lolín se mostró satisfecha por una sentencia judicial en Neuquén. El veredicto del último juicio por delitos de lesa humanidad condenó al ex juez federal Pedro Duarte y al ex fiscal de la dictadura, Víctor Ortiz, algo que parecía impensable.

De las Madres filial Alto Valle siempre fue la más escéptica con respecto a la labor de la Justicia. Pero ese jueves celebró el veredicto de culpabilidad y sus accesorios: que se informe al Colegio de Abogados –donde Duarte aún tiene registro- sobre la sentencia en su contra y a la ANSES (por el cobro de una jubilación de privilegio), tras ser hallado responsable por más de 22 casos de hábeas corpus que adrede no investigó, mientras daba la cobertura legal a los secuestros y desapariciones forzadas en el Alto Valle por parte del grupo de tareas en el Comando o el Batallón.

Entre los casos que el juez y el fiscal de la dictadura encubrieron, estaban el secuestro y desaparición forzada de Oscar Ragni y Susana Mujica, hijes de Inés y Beba.

De izquierda a derecha: Inés Ragni, Beba Mujica y Lolin Rigoni. Foto: Jorge Ariza.

 

El secuestro y asesinato de Roberto Rigoni no integró las causas neuquinas, porque como otros sobrevivientes y desaparecidos del Alto Valle, los juicios contra los perpetradores se hicieron en la jurisdicción judicial donde ocurrió el secuestro.

“Yo también puse un hábeas corpus. Y me respondieron. Me dijeron que a mi hijo estaba muerto”, dijo Lolín, escuetamente, cuando comenzaba el juicio neuquino contra los cómplices civiles de la dictadura. Con la fiereza de un dolor viejo, agregó: “Cuatro años tardaron en devolvérmelo. Fue para hacernos sufrir”, sentenció.

Lolín eligió no hablar en extenso del secuestro y desaparición de Roberto Rigoni porque sostenía, a rajatabla, que la maternidad de las Madres de Plaza de Mayo era extensiva a todos los desaparecidos y desaparecidas que se necesitaba encontrar.

Rigoni fue secuestrado en La Matanza, Buenos Aires, un 16 de abril. “Estamos aquí por todos, por los 30 mil, no por un caso en particular” se excusaba en las entrevistas, esta mujer que cumple casi medio siglo de reclamos, denuncia y búsqueda desde que formaron la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

Las Madres y los juicios neuquinos

Junto con Inés asistió a todos los juicios neuquinos, ocho entre 2008 y 2024. Inicialmente, con buscaban la mirada de los represores en la sala y cuando había oportunidad, interpelar a los acusados para preguntar “¿Dónde están?”.

Cuando los tribunales federales en Neuquén dejaron de exigir la presencia de los imputados, las Madres asistían igual para acompañar los testimonios de los sobrevivientes. Por eso siempre la primera fila de los juicios neuquinos con público tuvieron pañuelos blancos.

“Roberto fue secuestrado en el 77, a los 23 años. Él era montonero; quizás yo lamento, no haber tenido más charlas con él. Él estaba dedicado a la causa”, expresó brevemente Lolín este año y luego explicó que ella nunca se quedó en la casa porque “lo nuestro fue socializar la maternidad. Mirá lo que pasó con Hebe de Bonafini, durante un tiempo fue muy compañera, hermosa; para las Madres, fue imprescindible, sin ella no hubiéramos existido: pero se equivocó”, sostuvo Lolín.

Recordó que la asociación Madres de Plaza de Mayo “nació como independiente, sin partidismos y ella involucró a (Sergio) Schoklender; se equivocó. Pero digo que ella fue imprescindible, porque nos agrupó”, insistió.

Lolín recordó que estaba en Buenos Aires, cuando Hebe de Bonafini le dijo “mirá lo que pasó en la Iglesia de la Santa Cruz (donde secuestraron Madres, que luego arrojaron al mar). Tenemos que juntarnos y hacer una asociación, defendernos…fue idea de Hebe” destacó.

Las Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle agendaron el 30 de abril de 1977 como su día fundacional. En Neuquén, previamente se reunían en el obispado identificados como familiares de detenidos políticos. Beba Mujica (Josefa Lépori), que vivía en Buenos Aires y estaba en Neuquén durante el secuestro de su hija Susana (ocurrido el 9 de junio de 1976) porque la asistía y visitaba a pocos días del nacimiento de su nieto, integró el grupo de las primeras mujeres que inició las vueltas en la Plaza de Mayo, con un pañuelo blanco en la cabeza, como modalidad de reunión y señal de encuentro para compartir novedades en busca del destino de sus hijas desaparecidas.

Un pasaje con el nombre de las Madres neuquinas en el viejo patio de la ex U9

En esta semana el Concejo Deliberante y la municipalidad de Neuquén, en un acto que compartieron con la Asociación Madres, el grupo de Apoyo a las Madres y otras organizaciones de derechos humanos instalaron la señalética con la leyenda “Madres de Plaza de Mayo, filial Neuquén y Alto Valle” en una de las calles internas que aún no tenía nombre en el Parque Jaime De Nevares, detrás de la ex U9 de Neuquén.

El nombre al pasaje y la instalación de un hito de la ciudad en el lugar se logró por ordenanzas sancionadas por unanimidad en el Deliberante en diciembre de 2024, tras una iniciativa del FIT.

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