El titular de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, habló con Intempestiva en la víspera del paro de 36 horas que comenzó ayer al mediodía en toda la Administración Pública nacional. Dijo que “toda acción gremial, por mínima que sea, desgasta al Gobierno y este es el principal sentido que tiene la batería de medidas que nosotros hemos lanzado”. Sostuvo que en el actual gobierno no conduce el presidente Javier Milei sino el poder económico real y enfatizó que “hay que estar en la calle para evitar que los grandes empresarios terminen de usurpar definitivamente el Estado argentino”.
Sin nombrarlo, Aguiar fue crítico de un sector del sindicalismo al afirmar que “nosotros no formamos parte de los que creen que sirva de algo ir a tomar un café a la Casa Rosada luego de que aprobaron la Ley de Bases” y destacó que, por fuera de eso, “comienza a aparecer la idea de conformar un frente sindical de resistencia que permita ponerle freno a las políticas de entrega del Gobierno nacional”, en alusión a la coincidencia del paro de ATE con el de transporte en el AMBA.
“Para enfrentar a quienes nos gobiernan hoy, que no es Milei sino el poder económico, se necesita un frente que conforme una fuerza antimileísta con la mayor amplitud posible y tolerancia de diferencias secundarias que en este momento se puedan tener”, señaló.
Se refirió también a la amenaza del Gobierno de despedir más de 3 mil trabajadores de la Afip y aseguró que “vamos a resistir y no van a poder despedir un sólo trabajador o trabajadora”, al tiempo que recordó que el Gobierno habló de funcionarios que cobran 30 millones de pesos y “los únicos funcionarios que en la Afip cobran entre 20 y 30 millones de pesos son los 20 funcionarios políticos que había designado después del 10 de diciembre este mismo Poder Ejecutivo nacional”.
–¿Cuál es el sentido de este paro?
–Es un paro de estatales para darle continuidad al plan de lucha que iniciamos desde el mismo momento en que este Gobierno nacional asumía. Un gobierno que le declaró la guerra al sector público y que hoy nosotros decimos que destruyó nuestros salarios, nos echa como perros y además planifica la venta de casi 400 inmuebles del Estado. Están rematando la Argentina al mejor postor. Si no paramos ahora, ¿cuándo vamos a parar? Si no marchamos ahora, ¿cuándo vamos a marchar? Y eso es para decir que hay sindicalistas por estas horas que en el Estado militan la resignación y el miedo en los sectores de trabajo, y no tenemos que escucharlos.
–Es una gestión que gobierna a espaldas del pueblo, es decir, que no le importa que sus decisiones generen malestar. ¿Qué impacto tiene entonces un paro?
–Siempre importan. Todas las medidas sirven. No lo digo desde un optimismo inexperto sino de alguien que, con total humildad, le ha tocado tener altas responsabilidades y ser testigo a lo largo de los años de cómo una gestión de gobierno, sea municipal, provincial o nacional, se va desgastando a partir de las distintas medidas de acción directa que llevan adelante los sindicatos. En el caso puntual de Milei, a nadie escapa que cae el apoyo popular. Muchos colegas suyos han repetido como loros desde que asumió el gobierno, encuestas que les enviaban desde la Casa Rosada y que no sé qué alta imagen le daban al presidente. Ahora que estas mismas mediciones, nadie lo puede disimular, coinciden en que el Gobierno se debilita, resulta que dicen “bueno, pero tiene un techo alto” o “igual hay todavía una buena parte de la sociedad que lo respalda”. Yo le digo, tampoco a nosotros, en nuestro caso en ATE, nos votan para que andemos mirando si un presidente mide más o menos en una encuesta. Nos votan para saber que si ese presidente, gobernador o intendente nos quieren joder, nosotros nos pongamos del lado de los trabajadores y representemos sus intereses. No tenga dudas que toda acción gremial, por mínima que sea, desgasta al Gobierno y este es el principal sentido que tiene la batería de medidas que nosotros hemos lanzado.
Toda acción gremial, por mínima que sea, desgasta al Gobierno y este es el principal sentido que tiene la batería de medidas que nosotros hemos lanzado”.
Yo creo que la novedad por este tiempo en Argentina es que, nosotros como ATE, participamos de una reunión con los sindicatos del Transporte, porque este paro de 36 horas de estatales coincide en la segunda jornada con los sindicatos del transporte. Y ahí aparece una luz de esperanza, porque escuchando atentamente a los dirigentes de los demás gremios empieza a existir una mirada común que es cómo trascendemos la medida de fuerza que va a tener contundencia esta semana. Podemos pensar más allá del 29 y el 30 de octubre. Entonces comienza a aparecer la idea de conformar un frente sindical de resistencia que permita ponerle freno a las políticas de entrega del Gobierno nacional.
–¿Sería ocupar un poco el espacio que deja vacante la CGT?
–Yo me pregunto: si se hubiera hecho una huelga por mes, el escenario, ¿sería el que estamos enfrentando ahora? Yo creo que no. No nos corresponde a nosotros inmiscuirnos en la vida interna, los cuerpos orgánicos y los mecanismos para definir de otras organizaciones. Frente a la pregunta, no hablamos de los otros, hablamos de nosotros y nosotros no formamos parte de los que creen que sirva de algo ir a tomar un café a la Casa Rosada luego de que aprobaron la Ley de Bases o una vez que ya reglamentaron una reforma laboral que aniquila los derechos de todos los trabajadores. Ese diálogo es inútil a los intereses de todas las trabajadoras y los trabajadores.
–Ustedes denuncian que el Gobierno miente con las cifras de despidos en el Estado nacional, que según ellos alcanza a 50 mil trabajadores ¿En qué consiste esta campaña de acrecentar ese número y cuál es el cálculo que hacen ustedes?
–El Gobierno miente con todo y la sociedad empieza a darse cuenta. Tal vez por eso, a un pueblo que comienza a advertir la estafa se deba también el debilitamiento que por estas semanas tiene el Gobierno. Un pueblo al que le mintieron, porque están deteriorando de manera grave las condiciones de vida de toda la gente mientras el Gobierno finalmente abraza y protege a la casta. Miente con todo como miente con anuncios que pretende que sean efectistas, pero que cada vez le dan menos resultados. La intimación a jubilarse en la administración pública, por ejemplo, eso ya existía. No modifica en nada el procedimiento de intimación a jubilables en el Estado. Es decir, antes de emitir esa resolución y antes de que esa resolución se publique se van a jubilar la misma cantidad de empleados públicos y empleadas públicas que lo hacían antes de esa resolución. Lo mismo ocurre con la Afip. Hasta ahora, le cambiaron el nombre. No se traduce eso en ninguna reforma concreta que permita reformar un sistema de recaudación impositivo absolutamente regresivo.
En el caso de los despedidos, nosotros tenemos nuestro monitor gremial, hay 28 mil puestos de empleo menos. Pero el dato oficial del Indec, si uno toma diciembre de 2023 hasta estos días, da cuenta de 31 mil puestos menos en la administración pública nacional. A esa cifra hay que restarle jubilaciones, retiros voluntarios, renuncias. Está muy lejos el Gobierno de los 70 mil que quería despedir. También eso es fruto y logro de la lucha.
Comienza a aparecer la idea de conformar un frente sindical de resistencia que permita ponerle freno a las políticas de entrega del Gobierno nacional”.
–Mencionaste a la Afip, ¿te parece que esos despidos que anuncian van de la mano con dejar de controlar a los evasores?
–Sin lugar a dudas. Yo siempre digo que este Gobierno no quiere destruir al Estado, este Gobierno quiere construir un Estado distinto. Lo único que va destruyendo es la partecita de fiscalización, de contralor del Estado. Por eso los despidos en el ex ministerio, ahora Secretaría de Trabajo, para no controlar a las grandes patronales y ahora lo mismo: qué es la reforma pretendida en la Afip sino un premio a los que el presidente Milei denominó “héroes de la Argentina”, que son los evasores. Es decir, es un premio para esas lacras, que son 4 o 5 nada más, porque cerraron 12 mil pequeñas y medianas empresas. Es decir, estas 4 o 5 lacras que lucran con los esfuerzos de todas las argentinas y de los argentinos desde hace muchos años, serán las únicas beneficiadas con los cambios que logren implementarse en un organismo que, yo creo, vamos a resistir y no van a poder despedir un sólo trabajador o trabajadora. Le doy como dato adicional que el Gobierno utilizó a su propia gente para conformar el argumento que luego le permitiría avanzar sobre la Afip. Habló de funcionarios que cobran 30 millones de pesos. ¿Sabe qué? Los únicos funcionarios que en la Afip cobran entre 20 y 30 millones de pesos son los 20 funcionarios políticos que había designado después del 10 de diciembre este mismo Poder Ejecutivo nacional.
–Hace algunos meses, en una entrevista con Intempestiva, dijiste que los sindicatos estaban llamados a ser la verdadera oposición a este Gobierno. Ahora, ¿hay algún sector de la política que te genere expectativas en términos de oposición?
–Confirmado cien por ciento que pasó lo que dijimos que iba a pasar y que la oposición, hasta las elecciones de medio término, no va a lograr que emerja un liderazgo claro. Me parece que surge la necesidad de la conformación de un frente muy amplio, que tiene que ser lo suficientemente abarcativo como para enfrentar al oficialismo porque Milei no es nada. Milei no existe, es un simple instrumento de quien realmente están gobernando la Argentina, que es el poder económico real. Por eso digo: hay que estar en la calle para evitar que los grandes empresarios terminen de usurpar definitivamente el Estado argentino. Por lo tanto, para enfrentar a quienes nos gobiernan hoy, que no es Milei sino el poder económico, se necesita un frente que se conforme una fuerza antimileísta con la mayor amplitud posible y tolerancia de diferencias secundarias que en este momento se puedan tener.
Milei no existe, es un simple instrumento de quienes realmente están gobernando la Argentina, que es el poder económico real”.