Rolando Figueroa ha manifestado en varias oportunidades a personas cercanas y no tanto, no interesarle el dinero. Como ejemplo ponía el rechazo a los dos millones de dólares que le habrían ofrecido para bajarse de la candidatura a gobernador, sin delatar la identidad del “benefactor”. La cifra ofrecida representaba un interés mayúsculo por quien o quienes centralizaban el poder del gerenciamiento de Vaca Muerta. Era el momento de “el Rolo de la gente”, de “el Rolo con Gloria”. Mostraba que el poder centralizado se podía desbancar desde la organización popular, articulando con diferentes sectores, estimulando una esperanza poco definida, que tenía mucho de ilusión. Obviamente, en ese proceso de construcción de poder, fue ayudado por sectores de abultada billetera, interesados en ese mar negro debajo del desierto, al cual alguna vez Jorge Sapag quiso cambiarle el nombre por “Vaca Viva”.
Aquella construcción de poder horizontal, sin faltarle la mirada controladora de un fuerte liderazgo, prontamente se transformó en una construcción vertical logrado ya el objetivo político institucional. Lo que parecía un espacio democrático y popular se metamorfoseó rápidamente en autocrático, centralizado y conservador. Un sobischismo de buenos modales, empático y conocedor de la provincia profunda, con un muestrario de sellos partidarios, que en la licuación resulta ser una adaptación y un alineamiento a la política imperante de la Casa Rosada (nada que se diferencie del MPN). Quedó demostrado en la sanción de ley provincial por la cual se autoriza la utilización por parte de la Policía Provincial la pistola Taser. Un pequeño gesto de buena voluntad hacia Buccello y Asociados S.R.L., una empresa representante de Mossberg, único proveedor de escopetas al gobierno de los Estados Unidos para sus Fuerzas Armadas. Quedó bien con Milei e, indirectamente, con capitales imperiales.
Las políticas neoliberales implementadas por el MPN desde el primer mandato de Sobisch en adelante, pasando por las gestiones de los Sapag en todas sus versiones, siguen hoy por la misma senda en el gobierno del Rolo. Un par de ejemplos: los endeudamientos del Estado en dólares para que sólo ganen los bancos y financieras por pagos de servicios, intereses y comisiones; la minimización presupuestaria de futuros ingresos para luego, cuando resulten mayores, disponer discrecionalmente su ejecución, realizando además sub ejecución de lo presupuestado, o sea ajuste.
Las políticas neoliberales implementadas por el MPN desde el primer mandato de Sobisch en adelante, pasando por las gestiones de los Sapag en todas sus versiones, siguen hoy por la misma senda en el gobierno del Rolo.”
La asimetría económica que genera cualquier sociedad de matriz petrolera entre ricos y pobres, Rolando Figueroa la ratifica y potencia, como hicieran sus predecesores partidarios. Lejos está de llevar a cabo una medida como la de su par bonaerense, Axel Kicillof, con la creación de un laboratorio estatal para disminuir los costos de medicamentos, crear una “Cuenta DNI” para favorecer el consumo de sus co provincianos, o proponer una arquitectura económica y financiera para garantizar que las empresas estatales, que quiere rematar el Gobierno Nacional, quede como patrimonio del Pueblo, como el bonaerense anunció con Aerolíneas Argentinas. Podría tomar cualquier decisión en favor de las grandes mayorías, que alivien la paupérrima situación económica porque tiene con qué. El Presupuesto provincial pasó de $2.062.608 billones, del 2024 a $5.871.182 billones en el 2025, esto significa 8 millones por habitante, el ingreso más alto en el concierto de las provincias argentinas.
La concentración de poder ha pasado a ser su eje en este primer año de gobierno. Alineó a 30 diputados y diputadas que le ha resultado muy útil para sacarse de encima a su vicegobernadora. Ha sumado a todos los intendentes del MPN y de otros signos políticos, sin excepción. El Tribunal Superior de Justicia y la Fiscalía General están de su lado. A todos/as sus ex partidarios/as les conoce la mugre, permitiéndole amordazarlos, y determinarlos a ser agentes promotores de su política de concentración de poder, y obviamente de riqueza. La suma del Poder público está en sus zapatos. La gerencia de Vaca Muerta la detenta entonces sin discusión, mal que le pese a su padre putativo, Jorge Sapag.