El pasado 29 de noviembre, el vocero presidencial, Manuel Adorni, anunciaba que se eliminarán los cupos de género para los ingresos en el empleo público, y en la misma dirección están pensando una acción para los cupos en los cargos legislativos. Dos conquistas innegables de los movimientos de mujeres para equiparar un poco la desigualdad que se vivía años atrás en los espacios políticos y legislativos en cuanto a la presencia de mujeres.
No es casual que un gobierno de derecha y conservador trate de eliminar y borrar de un plumazo todas las políticas públicas y conquistas que obtuvimos las mujeres a raíz de años de discusión y lucha de las organizaciones feministas. Estamos acostumbradas a que siempre nuestros derechos se vuelvan a poner en discusión, como así también las conquistas concretas en materia de legislación y políticas públicas en la búsqueda de mayor igualdad. La derecha arremete contra esto porque, sin lugar a dudas, el ejemplo de la lucha de las organizaciones feministas, su forma de acción, lo que representan y los logros obtenidos son desde lo simbólico muy fuertes y es necesario atacarlos desde todos los frentes.
Este Gobierno decidió claramente desde el minuto uno ponernos a las mujeres y disidencias en la vereda de enfrente, y en su objetivo no se andan con chiquitas. Han utilizado todas las herramientas a su alcance para confrontar con las mujeres y las agendas del feminismo, y lo han hecho de la manera más brutal, asimétrica y cobarde que puede hacer un gobierno.
Desde la confrontación con Lali hasta el retiro del busto de Juana Azurduy, el 8 de marzo, el desmantelamiento de todos los dispositivos de atención a las mujeres víctimas de violencia, el vaciamiento de las líneas de atención, la desaparición del programa de acompañamiento a las víctimas de trata, etc., etc.. Y por último este anuncio vinculado con los cupos.
Además de ser absolutamente injusto y regresivo en términos de evolución de la humanidad en la búsqueda de la igualdad, este es un Gobierno que parte de desconocer esas desigualdades y lo hace de una manera brutal e ignorante. Adorni afirma, muy suelto de boca, que el Gobierno nacional “dispondrá las medidas necesarias para eliminar cualquier política ideológica y discriminatoria que habilite el ingreso a los empleos públicos por criterios que no sean la propia idoneidad de las personas” y en ese párrafo pone de manifiesto toda su ignorancia y la de este Gobierno.
Que las mujeres no ocupemos más espacios importantes en ámbitos decisivos, no es un problema de idoneidad, ni de preparación ni de capacidad, está relacionado con otros aspectos que hacen a la división social del trabajo y los estereotipos de género que hacen que sobre nuestras espaldas recaiga el peso de las tareas domésticas y de cuidados y que en lo concreto tengamos muchos más obstáculos en el camino para poder desarrollarnos en determinados espacios. Por eso se habla de discriminación positiva, por eso es importante la promoción de políticas públicas que derriben esas barreras y nos pongan en igualdad de oportunidades. No somos estúpidas; simplemente tenemos sobre nuestras espaldas las cargas que años y años de patriarcado nos han impuesto.
Además de la doble vara y moral, tan típica también de esta época, Adorni designó a dedo a más de cien personas que trabajan en su área, entre las que se incluye toda su familia. ¿Cumplirán “los criterios de idoneidad”?
Por último, no podíamos esperar menos de Adorni. No podemos esperar de un burro más que una patada. Lo más triste es lo que habilitan socialmente, porque seamos sinceras: a muchos y muchas les calzó perfecto este nuevo aire, estos vientos conservadores y disciplinantes que creen que pueden volver a ponernos en el lugar que ellos nos quieren asignar.
Mientras tanto, en lo que va del año en la Argentina, haciendo el corte el 25 de noviembre, según el observatorio de Mumalá, tenemos 212 femicidios. Sin duda de esto también son responsables.
- Mercedes Lamarca – Concejala (MC) por Libres del Sur y presidenta de la fundación La Ciudad