Intempestiva.com.ar

OPINIÓN POLÍTICA

Crimen pasional, ¡las pelotas!

En Argentina, la batalla cultural igualitaria llevada adelante por organizaciones feministas con el acompañamiento de mujeres de distintos sectores de la sociedad -desde 2015 #NiUnaMenos- materializó cambios profundos en la conciencia de la ciudadanía, y uno de los ejemplos más contundentes de ese fenómeno social fue dejar de hablar de crímenes pasionales para comprender que se trataba de femicidios.

Considerar que una mujer asesinada en manos de su pareja o ex pareja es un femicidio fue dejar de pensar que se trataba de una reacción repentina y no planificada de un varón shockeado por la ira momentánea, para empezar a reconocer que es un entramado histórico donde varones podían ejercer distintos tipos de violencia sobre sus parejas o ex parejas, (e incluso sobre familiares, compañeras de trabajo, etc.), y contaban con la connivencia de una sociedad que desde las instituciones hasta los medios de comunicación los justificaba.

La pollerita muy corta, no ser una mujer de la casa, tener iniciativa propia, elegir separarse, tener una nueva pareja y otras razones, entonces explicaban por qué un hombre podía explotar matando a su pareja. Las fuerzas de seguridad desestimaban las denuncias previas, los poderes judiciales utilizaban el vínculo cercano como un atenuante de la pena y los medios de comunicación buscaban en las características personales víctimas las razones del asesinato. Un entramado machista que abordaba los femicidios como crímenes cometidos por amor.

Contar con la figura de femicidio como agravante de un homicidio en el Código Penal fue formalizar que como sociedad reconocemos la violencia de género y necesitamos dejarlo escrito para que las decisiones del Poder Judicial, las intervenciones de las fuerzas de seguridad y los abordajes de medios de comunicación sean consecuentes con eso. Hasta entonces, construían la narrativa de un hombre que mató por amor, y entonces merecía misericordia y penas leves.

Los femicidios todavía son un problema grave en Argentina y, como bien sabemos, los números crecen cuando las condiciones socioeconómicas empeoran las posibilidades de autonomía de las mujeres que sufren violencia en ámbitos familiares. En este escenario, el Gobierno nacional promete la eliminación de la figura de femicidio como un eje de campaña en un año electoral.

El Estado nacional propone que volvamos al crimen pasional, que pensemos que un femicida necesita una condena leve para re-insertarse rápidamente en la sociedad porque tuvo un ataque de bronca, de celos, un momento de calentura.

Se puede hacer un gran manejo de la agenda comunicacional, como lo hace el Ejecutivo nacional. Veremos si es posible borrar la memoria colectiva de todo lo que avanzamos en materia de igualdad en un país cuya democracia ha madurado con una profunda identidad de Memoria, Verdad y Justicia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *